Rubén Torrecilla (24/05/1979) respira fútbol por todos sus costados. Un futbolista que ha tenido la oportunidad de jugar en Segunda División con cuatro equipos distintos: Extremadura UD, CD Castellón, Granada 74 y Alicante CF. Todo un trotamundos que ahora ha echado raíces en la ciudad de la Alhambra como primer entrenador del Granada CF Juvenil “B”, equipo que acaba de proclamarse campeón de la Liga Juvenil Nacional en su grupo 13. Muy buenos días Rubén ¿que tal?

– Buenos días Ricardo

– Tu primera experiencia como futbolista se encuentra en el Extremadura UD, club al que llegaste al primer equipo en la campaña 1999/2000 para debutar en Mendizorroza ante el Deportivo Alavés en un encuentro correspondiente a los 1/32 de la Copa de su Majestad el Rey ¿como recuerdas aquel momento?

– Pues la verdad es que es todo un honor para cualquier canterano, y más en la situación que ahora mismo están los juveniles que este año hemos llevado, tanto el juvenil que lleva Rafilla en División de Honor como el nuestro. Que te den esa oportunidad saliendo de juvenil y tan joven debutes en una categoría tan difícil como es Segunda División y en un campo tan complicado es de agradecer a los entrenadores que he tenido porque dan esa oportunidad, y al final si das la oportunidad es posible que puedas llegar a jugar en fútbol profesional. Yo por mi parte muy agradecido de ese debut, del entrenador que en ese momento me dio la oportunidad, que fue Jesús María Sáenz Ortuondo y ahora mismo intentar aquí en el Granada CF que a los chavales también se les de esa oportunidad.

– Aquella campaña el Extremadura UD partía como un equipo recién descendido a Segunda División y por tanto como uno de los favoritos para retornar a la élite del fútbol español. Sin embargo, acabó el curso en octava posición. ¿Que valoración puedes hacer de dicha temporada?

– Pues la verdad es que la Segunda División es una categoría muy complicada. Como bien dices el equipo venía de Primera División, pero a pesar de tal factor no era uno de los equipos con mayor cantidad de presupuesto. Era un equipo normal, una ciudad que tampoco es que este muy muy volcada en el fútbol  porque al final allí también hay otros deportes y el Francisco de la Hera es un estadio de dimensiones pequeñas pero que se llenaba día tras día en lo que es el fútbol de élite. Todavía recuerdo el cariño, el respeto de la afición y al final como futbolista muy muy agradecido a los cuatro años que estuve en Almendralejo.

– Después de finalizar tu primera etapa en el Extremadura UD, dos partidos tan solo en la siguiente campaña llevan a Rubén Torrecilla a ser cedido al Novelda de Segunda División B. En dicho equipo, logras disputar un total de 11 partidos (9 de ellos como titular), así como tu primer gol como futbolista profesional ante el Cartagonova en un partido que ganasteis por 5-1 ¿que me puedes decir de tu primer gol como profesional?

-En primer lugar, yo me fui cedido porque vengo de una lesión importante de rodilla y creo que fui cedido en Navidad. Creo recordar que jugué casi la totalidad de los partidos de enero en adelante. Tuve una lesión importante de rodilla, los dos cruzados, y la verdad es que tuve que bajar un peldaño en lo que a fútbol profesional se refiere para jugar minutos y tener la oportunidad de coger experiencia. La verdad, es que me encuentro muy agradecido al Novelda por la oportunidad que me dio. Hicimos una segunda parte de la Liga muy buena y del partido del Cartagonova, sinceramente no me acuerdo mucho porque son muchos encuentros a la espalda pero ya te digo, agradecido a ese club por la oportunidad que me brindó.

– Quiero hablar de la temporada 2002/2003, en la que el Extremadura UD desciende a Segunda División B. Aquel curso si cuentan contigo y disputas un total de 16 partidos, o lo que es lo mismo, 1047 minutos. Tú que eres de Plasencia, es decir, extremeño ¿te supuso un reto triunfar en casa?

– Si. Al final, yo no soy de la parte de Badajoz porque Extremadura está en la parte de Badajoz. Yo soy de la parte de Cáceres. Me siento extremeño pero ya te digo, muy muy feliz de poder jugar en mi tierra, de hacerme futbolista en mi tierra y luego pues los años que me he llevado en equipos de Segunda División importantes. Sin embargo, como ya te digo, la oportunidad se me dio a mí junto a otros futbolistas como Jesús Vázquez. Fuimos los que realmente subimos del filial, y la verdad que contento y feliz porque debutar y llegar de un equipo filial al primer equipo y mantenerte luego tanto tiempo no es fácil y más con la competitividad que hay hoy en día.

– La Segunda División B se quedaba pequeña para un futbolista de tu talla. Por tal razón, tras un nuevo paso por el Novelda ya desembarcas en el CD Castellón, con el que logras ascender a Segunda División ¿momento mágico no?

-Si. Estamos hablando ya de que es un peldaño más en el fútbol, porque Castellón tiene una masa social importante y un estadio importante. Allí se respira fútbol por todos los costados, y era un reto complicado y difícil porque si ponemos al CD Castellón en una balanza es como un Granada CF o como un Cádiz CF. Equipos con mucha solera, puesto que ha estado en Primera División durante muchos años. La verdad es que el reto era difícil pero lo conseguimos. Ese año jugué casi la totalidad de todos los partidos. El año siguiente en Segunda División también jugué la totalidad de todos los partidos y al final tocó el momento de renovar. Me querían renovar el contrato pero yo tenía una oferta importante del Ciudad de Murcia de Quique Pina, y tomé la decisión de irme al Ciudad de Murcia.

– De hecho, hablando de la masa social. Ahora que el CD Castellón está en Tercera División pero con un sinfín de abonados y lleno total en Castalia todos los partidos ¿como recuerdas aquella afición?

-Para mí es de las aficiones que más me han marcado junto a la del Granada CF, porque son aficiones como te he dicho antes de años de antigüedad y eso quieras que no lo llevan en la sangre y ya te digo, en Tercera el otro día creo que leí que habían superado el récord de socios a nivel de Tercera División. Más o menos unos 12.000-13.000 socios, lo que es una auténtica barbaridad. Recuerdo una afición que aún cuando voy por Castellón, porque mi hija mayor nació allí, me tratan con mucho cariño y eso es muy importante. Por eso, considero que es una afición muy muy parecida a la del Granada CF.

– Regresando a tu etapa en el CD Castellón, equipo recién ascendido a la división de plata, pero que funcionó hasta el punto de salvarse de forma holgada. 35 partidos para Rubén Torrecilla y un gol en un estadio que hoy es de Primera División, el Ciutat de Valencia ante el Levante UD ¿ iba todo sobre ruedas en aquella época no?

-La verdad es que tenía varias ofertas después de acabar la temporada. Una de ellas fue la del Ciudad de Murcia con el que terminé firmando, pero Tenerife, Mallorca y Hércules también se interesaron por mí. El gol es anecdótico porque yo no era un jugador que marcara goles. Mi función era pivote defensivo, más o menos la función de Sergio Busquets. El gol vino por un balón parado, en una falta lateral en la que me cayó el rechace a mí, la empalmé y entro tras tocar en el larguero. Pero ya te digo, no era un jugador de marcar muchos goles, a balón parado quizás si, pero lo que es en el juego difícil porque no me prodigaba al ataque.

JLEAL-CIUDAD RMURIA 55

– Como bien me acabas de comentar, tu siguiente etapa es con el Ciudad de Murcia, un equipo que llevaba varios años rozando el ascenso a Primera. Sin embargo, termina desapareciendo y siendo refundado por el Granada 74. Por tal razón, ¿como recuerdas tu llegada aquí a la capital nazarí?

– Lo primero, en el Ciudad de Murcia hicimos una temporada espectacular. Quiero dar las gracias a José Luis Oltra, que era nuestro entrenador, así como por la amistad que nos une. Él nos hizo disfrutar del fútbol, del fútbol combinativo que le gusta a él. También agradecer a Quique Pina por darme la oportunidad y firmarme porque la verdad es que era un proyecto bueno y ambicioso con una plantilla que la verdad es que la base ya la tenía. Durante toda la campaña estuvimos luchando con el Real Murcia por el ascenso a Primera División, pero nos quedamos a las puertas. Luego, el retorno al Granada 74 fue una situación complicada porque al principio a mí me dijeron que íbamos a jugar en el estadio Nuevo Los Cármenes, aunque luego nos vimos jugando en Motril. A nosotros ese año, el haber estado deambulando de un sitio para otro tanto en los entrenamientos como en los partidos afectó muchísimo a nivel de lesiones, a nivel psicológico y a nivel de grupo. A Carlos Marsá le tengo un aprecio importante porque para mí se ha portado muy bien conmigo, le veo una persona sana, una persona que le gusta mucho el fútbol y vive el fútbol base por los cinco costados. Para mí, el tiempo que estuve y los equipos de fútbol base que entrenaban a la vez con nosotros me hicieron ver que había un enorme proyecto de fútbol base, que conocía a todos los chavales y que aunque no me gustó la planificación de la temporada, lo que es la directiva y el cariño que me ofrecieron, muy contento.

– Tal y como me acabas de comentar, el Granada 74 iba a jugar en Los Cármenes pero terminó jugando en Motril. De hecho, esa era mi siguiente pregunta ¿Que implicaba tener que ir todos los días a la ciudad motrileña a entrenar y jugar los consiguientes partidos?

– Pues implicaba el cambio de clima. Yo para mí fue lo peor que llevaba porque nosotros a finales de enero y principios de febrero bajábamos de Granada con 3 o 4 grados de temperatura, y llegabas a Motril y la gente extranjera que estaba en el mismo hotel en el que nos concentrábamos se estaba bañando en la piscina. Había unos 18-20 grados. Creo que ese es el peor problema, porque tú entrenas a una temperatura y a una determinada altura, y cuando bajas a la costa hace que cueste más afrontar el partido y medir fuerzas con el rival. Creo que adaptarse a eso no es nada fácil. El campo también. Hubo fases de la temporada en las que el campo estuvo fatal, sin césped y lleno de tierra. Para mí, una situación complicada, una situación de que uno quiere una estabilidad y al final la estabilidad en el fútbol profesional es muy importante para conseguir las metas.

– Finalmente el Granada 74 termina perdiendo la categoría, pero Rubén Torrecilla se mantiene en Segunda División de la mano del Alicante CF, ante la que fue tú última experiencia en la división de plata ¿como fue tu paso por el cuadro alicantino?

– Pues yo termino en el 74 y la verdad es que tuve un pre-contrato firmado con la UD Las Palmas para irme a Las Palmas con Juanito como secretario técnico. Sin embargo, yo por una circunstancia familiar digo que no. Si yo me marchaba a la UD Las Palmas iba a ser complicado ver a mi hija mayor, por lo que terminé desestimando el pre-contrato firmado que teníamos. Juanito fue compañero mío durante cuatro años en el Extremadura UD y comprendió la situación que yo tenía, y es por eso que al final me decanto por el Alicante CF, dada la cercanía con el sitio en el que vive mi hija que es Albacete. Regresando a la pregunta, el club no es un club igual a los que he pasado como el Granada 74, el CD Castellón o el Ciudad de Murcia. Es un equipo más humilde, puesto que en esa ciudad el que domina es el Hércules. Jugué muchos partidos durante toda la temporada pero fue una campaña difícil, para mí de las peores que recuerdo en mi etapa como futbolista.

– Tu paso por el Ciudad de Murcia, el Granada 74 y el Alicante CF se cierra con tres goles más en el fútbol profesional antes de regresar de nuevo a la capital nazarí, ahora ya sí de la mano del Granada CF en una temporada en la que los rojiblancos tenían como objetivo principal ascender a Segunda División.

– Aquel traspaso comienza con una llamada de Quique Pina durante el verano por el tema de que ya nos conocíamos, de que viniera al proyecto del Granada, de la plantilla que se iba a hacer. La mayoría procedíamos de Segunda División, lo que conllevó que se hiciera un equipo fuerte. Para mí, el mejor equipo de la categoría con diferencia a nivel de nombres por la trayectoria de los jugadores que venían. En lo personal, se trataba de mi último año porque yo estoy operado de las dos rodillas, y el doctor me dijo que mis rodillas no estaban ya para competir y al final me decanté por aceptar la oferta del Granada CF. Me firmaron un año de contrato y lo cierto es que aguanté lo que pude. Aporté lo que pude y al final, tras terminar ese año me tuve que retirar. Tuve ofertas encima de la mesa para continuar, pero yo soy una persona que se viste por los pies y yo no puedo estar arrastrándome en el fútbol, robando dinero cuando sé perfectamente que no estoy para competir.

– Aquella temporada el Granada CF empezó muy bien, pero luego sufrió un pequeño atasco de resultados hasta la llegada de Fabri González, el cual logró la clasificación para el Playoffs así como el ansiado ascenso. Para un futbolista, partidos como el de Alcorcón ¿como se afrontan? ¿Se duerme la noche anterior? ¿No se duerme?

– Es complicado. Cuando tienes la presión de jugarte un ascenso en el último partido la situación es complicada de vivir. Hay gente que lo lleva mejor, otra que lo lleva peor. Hay gente que duerme más y otra que duerme menos. Yo era de dormir poco. Me pasa ahora igual con mi equipo cuando tenemos un partido de competición. Hay noches que le doy muchísimas vueltas, que me despierto, que me levanto, que voy al baño, que vuelvo, que pienso en el partido y la situación que nos vamos a encontrar. A nivel futbolístico lo mismo. Son situaciones de estrés, de mucha responsabilidad y el futbolista que vive por ello pues cuesta, cuesta descansar el día de antes.

Historica victoria del Granada CF contra el Águilas con el resultado de 7-1 a favor del Granada.

– Por suerte ese partido terminó bien y se dio paso a las consiguientes celebraciones ¿Que supone para un futbolista recibir tanto cariño por parte de una afición tan fiel como es la del Granada CF?

– Como te he dicho antes, tanto la afición del CD Castellón como la del Granada CF son aficiones ejemplares. Aficiones de muchos años en el fútbol profesional donde realmente, quieras o no, tienen ese bagaje y admiran a los jugadores que de verdad sudan la camiseta y se preocupan por el equipo. Yo creo que ese año el equipo estaba muy comprometido por lograr el ascenso a Segunda División. Al final el objetivo se consiguió y aquel día se recordará en la historia del Granada CF.

– Una lesión de las dos rodillas te privó de seguir jugando al fútbol. 30 años tenías cuando llegó el momento de decir adiós. ¿Consideras que lo has vivido todo? ¿Algún sueño por cumplir?

– Sueños sí, jugar en Primera División. El problema es que a mí la lesión de rodilla me viene muy pronto, puesto que me viene con 20 años. Yo me rompí todo en la rodilla derecha, y el doctor que me operó en Madrid me dijo que a lo mejor no podía volver a jugar más al fútbol por la lesión tan grave que tenía y por las circunstancias de la temporalidad. En aquellos años no había los métodos médicos que hay hoy en día. Al final me recuperé en seis meses, aunque me daban doce o trece meses para recuperarme. Tener una lesión tan grave al final repercute en tu trayectoria en todos los sentidos, sobretodo  a nivel de que un club te pueda firmar. Sin embargo, al año me rompo la otra rodilla y me toca empezar de nuevo de cero, y reponerse de ese varapalo en el fútbol profesional no es fácil. Yo por lo menos, gracias a mi sacrificio empecé de nuevo de cero con 21 años, y mantenerte ocho años a nivel profesional no es fácil y más con las lesiones tan graves que había tenido. Me quedo con que si las lesiones me hubiesen respetado, creo que podría haber llegado mucho más lejos.

– ¿Como te definirías a ti mismo como futbolista?

– Yo me definiría como un jugador tácticamente bueno porque jugar de pivote defensivo implica tener que pensar mucho y mantener más o menos la base de un equipo, porque es la zona donde se roban la mayor cantidad de balones. Me definiría con la palabra inteligente porque físicamente era bastante bueno, técnicamente me defendía bien y al final yo creo que el físico es lo que me hacía jugar en esa posición, que no es nada fácil.

– Tú que has tenido la oportunidad de jugar contra grandes futbolistas y equipos ¿cual ha sido el rival al que más te ha costado marcar? ¿Y el equipo más duro al que te hayas enfrentado?

– Rivales tengo muchos. Yo recuerdo cuando el CD Castellón estaba en Segunda División un partido ante el FC Barcelona “B”. En aquel equipo jugaba un tal Leo Messi, que estaba iniciando su carrera profesional, no sé la edad que tendría. La verdad es que parecía un cadete. Fue un jugador rival al que yo a un amigo mío de Madrid que trabaja en la radio le dije: “Apunta el nombre de este futbolista porque la verdad es que va a llegar a ser un jugador importante en el mundo del fútbol”. Y a los dos años ya estaba con Frank Riijkaard en el primer equipo. Creo que ha sido el rival que a mí más me ha llamado la atención por lo pequeño que era y la cantidad de cosas que hacía en un partido. Por eso me marcó muchísimo. Luego he jugado contra grandes futbolistas como Aduriz o Llorente. Muchos jugadores que al final juegan cerca de tu posición y te crean muchos problemas.

Y luego un equipo rival creo que puede ser el Universidad de las Palmas allí en Las Palmas, al que me medí con el CD Castellón tratando de ascender a Segunda División. Dicho equipo no había perdido ni un sólo partido en casa. Íbamos tras un 0-0 en Castellón y allí ya estaban casi celebrando el ascenso, porque allí no había ganado nadie. En el último partido de Liga le metió 4-0 al Real Madrid Castilla. Con lo cual, les ganamos allí por 1-3, pero creo que ha sido el rival más complicado por las circunstancias: fase de ascenso, un CD Castellón que se juega la vida al tratarse de un partido con el que regresar una vez más al fútbol profesional, un campo de césped artificial y sobretodo la hora, puesto que fue a las 13:30 de la tarde con un calor insoportable en junio. Ha sido el rival más complicado por la situación del partido.

– Una pregunta como curiosidad que siempre he tenido. ¿Un futbolista de verdad siente el aliento de su afición cuando juega en casa? ¿Cuesta más concentrarse cuando el campo está a tu favor o en contra?

– Yo creo que al final eso es un dicho que dice que un futbolista no juega igual en casa que fuera. Yo creo que el futbolista profesional, inteligente y competitivo es el que realmente sabe jugar en casa y sabe jugar fuera. Jugar en casa con el aliento de tu afición es lo mejor, y jugar fuera con el aliento de la afición rival hacia su equipo no es tan complicado. Si tú eres capaz de hacer bien las cosas y ponérselo difícil, tú sabes que al final la afición decanta muchas veces la balanza con su equipo en el aspecto de que si no están conformes con el trabajo realizado se ponen en contra. A veces silban o reprochan, y eso también juega mucho con el aspecto psicológico del jugador. Con lo cual, a mí me da igual jugar en casa que jugar fuera. Yo era un jugador competitivo y competía tanto en casa como fuera. Me daba igual.

– Antes de empezar a hacer preguntas sobre tu carrera como técnico ¿Que entrenador te ha marcado más?

– Yo tengo dos entrenadores que a mí me han marcado en la gestión de llevar un club, que son José Luis Oltra y Antonio Tapia. Con José Luis he trabajado como jugador, y aparte he trabajado como cuerpo técnico este año hasta que ha estado en el club. Me marcan porque son personas que primero son personas, que eso es muy importante. Son grandes profesionales y a mí lo que más me llamó la atención es que se preocupan personalmente por el jugador, y eso en el fútbol profesional hay muy pocos. Este simple gesto hace que al final los equipos triunfen de la mano de esta gente, porque al final el equipo está unido y el equipo va a muerte con el entrenador. Y eso para mí es muy importante. Luego aparte, el juego que practicaba Oltra me gustaba mucho.

Imágenes: Blog de Rubén Torrecilla

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here